Estamos en postrasteo: ha sido como es usual, una avalancha de preparativos, empacadas, desempacadas, deshechos y rehechos, que pueden sumarse al año y medio atrás, cuando dejamos la amada casa que nos cobijó durante más de 27 años y fue el sitio que ayudó a malcriar a los niños Escobar Soto y después a los nietos.
Como pareja empezamos esta vida de casas en 1978, hace 48 años. La revisión de esas viviendas pasa por diferentes sectores de la ciudad y diferentes tipos de viviendas, en consonancia con nuestras capacidades para solventar esa fundamental necesidad de los humanos: un lugar de refugio, construcción de familia, tristezas y alegrías.
Los recuerdos se agolpan en el corazón al evocar tantas cosas vividas, tantos encuentros de familia, tantos compartirse con amigos y tantas alegrías y tristezas en eso de constituir tribu que comparta expectativas, frustraciones y logros. En esas casas hemos vivido dos momentos vitales: criar hijos y malcriar nietos.
Mucho se puede decir sobre la vida transcurrida como familia y al evocarlos, surgen caras amadas de familia y de amigos que muchas veces de la mano, nos ayudaron a tomar sendas y decidir destinos.
Por eso, la decisión de emprender la empresa de la Casa 52 fue una decisión de vida: significó dejar el entorno urbano y cambiar a la bucólica visión de la vida campestre; pero fue también la oportunidad de hacer un espacio a nuestro capricho y soñando en dónde jugaría cada nieto, cada hijo, cada nuera y cada visitante de la nueva mansión Escobar Soto.
Aquí los días prometen paz, cantos de aves, uno que otro inoportuno mosquito, visitantes inesperados cuando zorros, armadillos, chuchas, guatines y variedades de aves abandonen su redil y decidan venir a ver a los humanos.
Aquí estaremos, respetando a nuestros compañeros de entorno y tratando de no intervenir sus rediles. Ya estamos despertando con cantos de guacharacas, picoteos de carpinteros, alcaravanes ruidosos y sonidos que aún no identificamos, pero que ansiamos conocer.
Despertar con un guadual que se deja ver por la ventana y degustar un buen café con los cantos de los visitantes, es otra experiencia que reconforta y da ganas de romper el silencio con exclamaciones de alegría.
Aquí La Negra Mercedes, Serrat, Aute, Chico Buarque, Silvio, Sabina y tantos, suenan distinto: sus cantos no son interrumpidos por sonidos de motores…
La cosa va ser muy interesante y este proyecto que surgió, transcurrió y finalizó por el tesón, la inteligencia y la dedicación de la Tita, significa el tener el lugar soñado, para los dos y para los hijos y nietos.
Estamos muy felices y creo que así seguiremos.
Gracias por el apoyo de todos y por su compañía en este proyecto de vida.

Bravo Carrica, a ver si ahora si invitas así sea a bostezar al aire libre , felicidades a los dos 🤗🤗🤗
ResponderEliminarGracias Hugo: vendrán mejores días.
EliminarFelicitaciones,que Dios les permita disfrutar este nuevo hogar y puedan empezar a construir las futuras nostalgias y cuentos familiares
ResponderEliminarUn fuerte y fraterno abrazo
Vendrán buenas tenidas y buenos ratos. Gracias
EliminarQue felicidad!!! Cumplir con un sueño que invadió sus mentes y lo han conseguido
ResponderEliminar....muchas felicidades y exitos familia Escobar Soto. Dios los bendiga!!!!
De nuevo felicitaciones a los dos! Los sueños -con trabajo- si se hacen realidad! Ahhh y olvidaste incluir ratones en la lista de visitas! 😅
ResponderEliminarComo los comentarios aparecen anónimos, no puedo identificar a muchos de los autores: pero lo del ratones te denuncia!
EliminarGracias!
Creo.
Que bonito recuento de vivencias. Que bonito sueño cumplido y merecido. Felicitaciones!!
ResponderEliminarGracias Esperanza: una nueva etapa para vivir, disfrutar y compartir.
ResponderEliminarCREO.
Dias de un calor que no quema y noches que no hielan. 77 especies de aves que tenemos registradas en la casa 39 y que, seguro, pasan por tu casa. La Chilacoa que oigo en la matina cantando ede inmenso trajinar se bello amanecer.En fín, vida que nos merecemos .Antonio.
ResponderEliminarAntonio: tengo mucho que aprender de su sabiduría, su conocimiento de aves y su bonhomía. Hay muchos motivos para compartir y para vivir la condición de un entorno lleno de gratificaciones para el cuerpo y el espíritu. En tanto haya un encuentro: salud!
ResponderEliminarExcelente mi amigo. Felicitaciones a tí y se Marthica. Espero que lo disfruten durante muchos años, y que sea ese lugar maravilloso que anhelan para nietos, hijos y amigos.
ResponderEliminarUn gran abrazo